Las mujeres inmigrantes que sufran violencia de género podrán denunciar a su agresor sin miedo a ser expulsadas por no tener permisos de residencia o de trabajo, algo que les impedía dar ese paso en muchas ocasiones. Más bien al contrario, ahora estas víctimas quedarán protegidas con la documentación adecuada, y así podrán trabajar sin necesidad de depender de los papeles del agresor, en caso de haber llegado a España por reagrupación familiar. Todo ello implicaría cambios en la Ley de Extranjería, pero así se estudia en el borrador que ultiman cuatro ministerios para atajar la cada vez mayor incidencia de la violencia machista entre la población inmigrante.
Fuente: El País Seguir leyendo »


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